Claudia Di Liddo

CAMINANDO desde el fin hacia el PRINCIPIO…

Anhelo profundamente que mi testimonio de Gloria al Único Digno de recibirla, el Señor Jesucristo, y sirva de aliento a todos aquellos que luchan silenciosamente en sus fuerzas con la dependencia emocional y confusión de género, para que se entreguen en los brazos del ETERNO AMOR y a través de su Poder se transformen en VENCEDORES…

Todo aquel que intente vivir  apoyado en sus propios pensamientos comenzará a recorrer un camino que tarde o temprano, terminará en destrucción. Proverbios 16.25 LBLA Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte.

Gran parte de mi vida se caracterizó por una dualidad, por un lado lo aparente  y por otro, lo real en mi interior que me llevó por caminos muy diferentes a los que Dios planeó desde antes de la fundación del mundo para mí. Jeremías 29-11 NTV Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.

Finalmente su Gracia me confrontó y pude ver claramente el origen de ese gigante que durante muchos años me dominó, convirtiéndose en un patrón de conducta, en la manera de vivir.

Mi niñez transcurrió dentro de un ámbito familiar “normal”  no recuerdo hechos que se destaquen como traumáticos o al menos no los percibí como tales; pero en el inicio de mi adolescencia comencé a advertir disfunción en ese ambiente familiar “normal”, sobre todo por los reiterados actos de adulterio de mi padre, lo cual llevó a convertirme en la incondicional aliada de mi madre (ella representaba entre otras cosas lo seguro, lo confiable, lo protector…pero al mismo tiempo la que necesitaba ser protegida), conectada a sus emociones. Así dedicaba mis días a brindarle, cuidado, compañía, atención y todo lo que emocionalmente, ella necesitaba;  muy sutilmente había dejado el rol de hija para ser su apoyo y asociarme a su historia, codependiente y al servicio de sus emociones; empezaban a gestarse en mí las raíces de todo lo que saldría a la superficie años más tarde, puntualmente después de su muerte.

Antes de que esto sucediera yo había tenido un encuentro con Jesucristo, participaba activamente dentro de una congregación cristiana pero esa dualidad tenía tanta vida, como la que yo predicaba tener en Cristo, más apariencias que cubrir, más exigencias que cumplir, más insatisfacción…más silencio y más VACIO.

Al morir mi madre a pesar de que sentía la fortaleza de Dios para superar esa separación, mis emociones tan desbordadas no se dejaron alcanzar por ese Poder, mi interior clamaba por una respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál sería la motivación para vivir? ¿Quién se encargaría de satisfacer mis necesidades emocionales? ¿A quién cubriría ahora emocionalmente?

La respuesta era muy clara para mí, internamente comenzaba a declarar… a cualquiera, menos a la insegura y amenazante figura de un hombre (era de esta forma como había percibido lo masculino). Puse fin a un largo noviazgo y después de un tiempo comencé a involucrarme emocionalmente con una amiga cristiana, durante años luché con los sentimientos no deseados que se habían generado hacia ella…siendo al mismo tiempo respondidos.

Sumergida en una relación de dependencia emocional durante años, pasando los límites… ahora practicaba el lesbianismo y empezaba a pensar que después de todo no le hacía mal a nadie aunque interiormente sabía lo que la Palabra de Dios declaraba al respecto, mi camino hacia el fin –la destrucción- comenzaba a ser transitado. Esa relación duró años, hasta que fue quebrada por la confesión de mi amiga; hice nuevos intentos en mis fuerzas para superar mi adicción emocional, pero fueron en vano.

Me alejé completamente de Dios y comencé a  involucrarme relacional y emocionalmente con personas de mi mismo género durante más de diez años; el vacío solo era cubierto por momentos, ya no luchaba ni por lo que sentía, ni por la insatisfacción, creo que solo dejaba que las cosas sucedieran más allá de las muchas veces que le dije a Dios que en algún momento volvería a Él… en realidad esa no era la vida que deseaba llevar.

De cuanta destrucción más habría de participar hasta regresar a la única fuente de Vida; y así como la muerte de mi madre me determinó para iniciar el camino hacia el fin, otra muerte marcó el final de ese recorrido (en un accidente moría la mujer con la que había estado relacionada desde hacía dos años) cuando recibí la noticia sobre esa muerte solo dije…

 “Señor ya no quiero esta vida para mí, si no me rescatas de este abismo, nadie podrá hacerlo” y allí  estaba El Eterno AMOR que todo lo puede, pacientemente esperándome para abrazarme una vez más. No fue fácil pero Jesús fortaleció mi decisión de volver a Él, a la VIDA.

Ahora me esperaba conocer el CAMINO, pero era necesario remover definitivamente las raíces que provocaron mi lucha durante muchos años, solo la VERDAD lo haría posible.

No bastaba con conocer el diseño original de Dios (Génesis 1:27) y saber de su deleite en Su creación. Se trataba ahora de recuperar mi Verdadera Identidad, aunque para hacerlo tuviera que enfrentar recuerdos dolorosos…y tomar decisiones radicales.

Dejar la esclavitud a la que mis emociones me llevaron durante años, pasando límites a partir de ellas, al quebrantamiento relacional y sexual.

Convertir a un cristiano, que aún ignora el Poder que surge de la Vida de Cristo que está en el mismo, en un luchador silencioso, apoyado en sus propias fuerzas, es una estrategia del diablo que lleva a cabo una y otra vez. Allí estará perseverando en su propósito; cada día seguirá edificando a partir de mentiras, patrones de conducta que terminarán gobernando nuestra voluntad.

Pero el Espíritu Santo vino a convencernos dice  Juan 16.8, [para que la Verdad sea establecida profundamente en nuestros corazones y se manifieste  su libertad en nosotros]. El diablo es un imitador y también vino a convencer y así hallar libre el camino para matar, hurtar y destruir.

Juan 8.44-45 NTV “… siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira”.

La buena noticia es que por medio de Jesucristo, Dios nos abrió un Camino para darnos nueva Vida; todo lo que tenemos que hacer es rendirnos a Él y aceptar la provisión del Padre para nuestras necesidades más profundas, de ahí en adelante, la vida se convierte en un proceso de sanidad-aprendizaje experimentando el Poder de Jesucristo en nosotros, Su Vida Abundante manifestándose.

Era tiempo de echar una mirada atrás y empezar a descubrir las heridas y a sanar sus efectos; me di cuenta que la primera brecha había sido abierta a través de mis padres.

En cuanto a la relación con mi madre, si bien no sufrí descuido de parte de ella, muy por el contrario, cubrió todas mis necesidades tanto en lo físico como en lo emocional, tuve que entender que hubieron aspectos que no fueron sanamente edificados por ella en mi vida.

No representó la imagen de una mujer que disfrutara y valorara su rol como esposa, por lo tanto el mensaje que yo comenzaba a recibir era que el ser mujer no era sinónimo de algo bueno; a esto se agregaba que ella no solo no disfrutaba de ese rol sino que no expresaba amar a su esposo y mucho menos la valoración de sus cualidades de hombre.

Percibí esto sobre todo en la etapa de mi adolescencia, y justifiqué su hasta posición de víctima ante un esposo adúltero; cuantas distorsiones ya tenía sobre mi propia identidad, una madre que no recibía de parte de su esposo valoración  como mujer se convirtió en la persona a quien yo debía proteger y amar… incondicionalmente.

Ese era el modelo que tenía de quien sería en el futuro, por eso en mi interior afirmaba el pensamiento de que no deseaba ser como mi madre y mucho menos someterme a la degradación de ningún hombre. Me asocié a su historia.

Con respecto a mi padre, no recuerdo haber sufrido maltrato alguno de su parte, muy por el contrario, era un hombre muy respetuoso y calmo,  pero estaba ausente la mayor parte del tiempo, sólo era para mí un padre proveedor de lo material pero no de lo emocional. 

Su imagen como padre y hombre distaba mucho de ser lo que anhelaba, poco expresivo e incapaz de asumir responsabilidades, no era el referente en quien encontrar seguridad.

Al conocer de sus constantes infidelidades para con mi madre, no tardó en convertirse en la imagen de lo que serían entonces los hombres para mí, indignos de confianza.

 

¿Dónde había quedado el diseño perfecto de Dios para mi vida, dónde estaba la mujer íntegra, obra de sus manos?

Entender que todo eso había sido quebrado era el segundo paso hacia la sanidad, y más allá de eso Creer en el Poder de Aquel que dijo “YA TODO ESTÁ HECHO. YO SOY el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin”; el TODO para mí,  una invitación a descubrir en su luz a la verdadera mujer, hacer las paces con mi género y con el complementario era el paso siguiente y derribar el muro que construí durante años, para defenderme de mis propias necesidades… Dios Ha Sido Fiel!!!

Salmo 32. 7-10 NTV “Tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria. El Señor dice: Te guiaré por el mejor sendero para tu vida, te aconsejaré y velaré por ti…el amor inagotable del Señor rodea a los que en él confían”.

Hoy camino LIBRE!!! Recordando que El Hace Nuevas Todas las Cosas, segura en la verdad de quien soy como hija de Dios, sabiendo que Su propósito se cumple en mí, y que separada de El nada puedo hacer.

¡¡Su Gracia SIEMPRE será suficiente!!!

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